En este artículo se demuestra que en las seis plantas de los paquetes IV y V de la reconfiguración
de la refinería Lázaro Cárdenas no se requiere el mejoramiento de capas y lentes de
suelos arenosos que podrían ser susceptibles a licuación detectados a profundidades que
varían entre 8.3 y 18.5 m, debido a su espesor menor de 2 m y su discontinuidad, de acuerdo
con los términos de referencia de Pemex.
La reconfiguración de la refinería Lázaro Cárdenas en
Minatitlán, Veracruz, se dividió para su construcción en
siete partes principales, denominadas “paquetes”. Cada uno
agrupa una o más plantas e instalaciones. En ellas debería
mejorarse el subsuelo sólo cuando en sus depósitos arenosos
existiera riesgo de licuación, conforme a las normas establecidas
por Petróleos Mexicanos (Pemex). Sin embargo, el
tratamiento –que consistió en inyecciones de compactación
(inclusiones)– se generalizó, si bien en las seis plantas de
los paquetes IV y V se demostró que no era necesario según
esas normas.
En los siguientes apartados 2 a 7 se resumen datos generales
del sitio y del proyecto; los rasgos geológicos, tectónicos
y sísmicos del área; el marco de referencia geotécnico
establecido por Pemex en cuanto al riesgo de licuación, las
características del subsuelo en ambos paquetes y el criterio
de análisis. En el apartado 8 se presentan las conclusiones.
Por ser el objetivo de este artículo sólo el riesgo de licuación
de depósitos arenosos del subsuelo, no se trata lo
concerniente a las cimentaciones –las cuales son del tipo
profundo en las plantas de los dos paquetes– ni el mejoramiento
de los rellenos superficiales sueltos por el método de
compactación dinámica.
DATOS GENERALES
La reconfiguración ocupa un área total de ~72 hectáreas y se
desarrolla al sureste de las instalaciones existentes de la refinería
Lázaro Cárdenas en Minatitlán, Veracruz, en la llanura
de inundación de la margen izquierda del río Coatzacoalcos
(véase figura 1), donde ha habido notables divagaciones, que
pueden apreciarse en fotografías aéreas como la figura 0.1.1
del artículo “El subsuelo y la ingeniería de cimentaciones en
la Región Minatitlán-Coatzacoalcos y Pajaritos, Ver.”, presentado
en la V Reunión Nacional de Mecánica de SuelosCimentaciones
en áreas urbanas de México (Vieitez, Soto y
Mosqueda, 1970). El subsuelo está caracterizado por la presencia
de depósitos aluviales y fluviolacustres, irregulares
en estratigrafía y propiedades, algunos discontinuos. Estos
depósitos descansan sobre rocas sedimentarias del Terciario.
GEOLOGÍA REGIONAL
Como lo registran Vieitez, Soto y Mosqueda (1970), la llanura
de inundación de Minatitlán es sensiblemente plana y
se identifica como una “penillanura”. El río Coatzacoalcos ha alcanzado en ella su etapa senil y llegado a su nivel de
base, es decir, la corriente no erosiona más en sentido vertical
sino que lo hace en el sentido horizontal, divagando
por la extensa llanura de inundación formada a través de
muchos siglos.
TECTONISMO Y SISMICIDAD
La región pertenece a la Cuenca Salina
del Istmo. Al norte de Coatzacoalcos
cruzan las fallas de Zacamboxo y de
Clarión, que corren aproximadamente
paralelas en dirección E-W, y la probable
falla del Istmo de Tehuantepec
que cruza a éste en dirección N-S. A
esta última se le asocian los epicentros
donde se han generado los sismos de
mayores consecuencias en la región, en
1920 y 1959.
MARCO DE REFERENCIA
GEOTÉCNICO
En su capítulo referido al mejoramiento
masivo de suelos del marco de referencia
geotécnico, Pemex (junio 2004) estableció
las condiciones para mitigar el
efecto de la licuación de arenas.
Para el caso de las capas intermedias
de suelos potencialmente licuables entre
las profundidades de 8 y 20 m y con espesores continuos de
al menos 2 m, fijó dos criterios en función de los cimientos
que se emplearán para las instalaciones:
• Si se recurre a cimientos profundos esbeltos (sección
igual o inferior a 50 cm de lado o diámetro), o se emplean
cimientos poco profundos, el estrato licuable se mejorará
en un área cuya envolvente se localice 5 m por fuera de la
traza de los cimientos correspondientes.
• Si los cimientos que se empleen para apoyar las estructuras
están constituidos por elementos profundos de sección
superior a 80 cm de lado o diámetro, entonces no se requerirá
del mejoramiento de suelos con potencial de licuación
en estratos comprendidos entre 8 y 20 m de profundidad
respecto al nivel de piso terminado de la instalación que
se trate, en cuyo caso se revisarán dichos elementos contra
falla por pandeo.
ESTRATIGRAFÍA Y PROPIEDADES DEL SUBSUELO
De un total de 81 sondeos, el subsuelo en las áreas de las
plantas de los paquetes IV y V se caracteriza, no obstante
las irregularidades que presentan, en cinco unidades
principales –excepto las unidades 6 y 7 en la Planta de
Hidrógeno–. Con excepción de la unidad 1 de rellenos, las
demás están constituidas por una serie de capas y lentes de
espesor variable en las que predomina el suelo que les da su
nombre.
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viernes, 27 de febrero de 2015
lunes, 9 de febrero de 2015
Luis Ramírez de Arellano Álvarez (1932-2013)
Entre los destacados pioneros de la geotecnia
mexicana, pocos han tenido tan evidentes mé-
ritos como el ingeniero Luis Ramírez de Arellano
Álvarez en campos tan diversos como la enseñanza,
la investigación, el diseño y la construcción.
Luis Ramírez de Arellano nació en 1932 en la Ciudad de México. Ingresó en 1950 a la entonces Escuela Nacional de Ingenieros y obtuvo su título profesional en 1954. Entre 1955 y 1956 cursó la maestría en Mecánica de suelos en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, y obtuvo el título correspondiente bajo la dirección del profesor Arthur Casagrande, uno de los precursores más reconocidos de la mecánica de suelos mundial. De 1960 a 1976 fue investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde colaboró con el profesor Raúl J. Marsal. En 1965 volvió a la Universidad de Harvard durante un periodo escolar para ocupar el cargo de asistente de Arthur Casagrande. De 1967 a 1975 impartió la cátedra de Laboratorio de mecánica de suelos en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Los estudiantes que cursaron esta asignatura quedaron impresionados por la excepcional energía y el gran espíritu innovador de Luis Ramírez de Arellano, quien renovó totalmente el laboratorio de enseñanza con equipo desarrollado en el país e incluyó en el temario de la materia muchos nuevos temas, como las pruebas de campo y la instrumentación de obras térreas. En 1969 le fue encargada a México la organización del Séptimo Congreso Internacional de Mecánica de Suelos e Ingeniería de Cimentaciones, máximo encuentro técnico de la especialidad en el mundo. Al fallecer el doctor Nabor Carrillo Flores, la presidencia del Comité Organizador pasó al ingeniero Enrique Tamez, y Luis Ramírez de Arellano aceptó el demandante puesto de secretario del Comité. Superando todo tipo de dificultades, Luis Ramírez de Arellano logró que ese congreso fuera un gran éxito que ha dejado un recuerdo inolvidable entre los miembros de la Sociedad Internacional. Durante el periodo 1971-1972, el ingeniero y catedrático tuvo también una participación destacada en las actividades de la comunidad geotécnica nacional como vicepresidente de la III Mesa Directiva (1971-1972) de la Sociedad Mexicana de Mecánica de Suelos, siendo presidente el ingeniero Alfonso Rico Rodríguez. Su actividad como investigador y maestro no constituyó un obstáculo para que, paralelamente, Luis Ramírez de Arellano se involucrara directamente en el diseño y construcción de múltiples obras geotécnicas de gran importancia para el país. De 1960 a 1969 colaboró con la oficina de Mecánica de Suelos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y de 1969 a 1975 encabezó el Departamento de Estudios Experimentales (hoy GEIC) de la misma CFE. Durante este largo periodo, se encargó de la supervisión técnica de las presas a cargo de la comisión. Con Raúl J. Marsal realizó investigaciones profundas sobre las propiedades de los materiales granulares recurriendo a equipos de laboratorio de gran tamaño diseñados en el país. Ramírez de Arellano se interesó particularmente en la compresibilidad de los materiales granulares evaluada en un odómetro gigante de 1 m2 de sección transversal para materiales con partículas de hasta 20 cm de diámetro. Otro tema de investigación del grupo de Marsal fue la evaluación in situ del comportamiento mecánico de presas de tierra mediante instrumentos novedosos en cuyo diseño Luis Ramírez de Arellano intervino con gran creatividad. Con los resultados obtenidos por Marsal, Ramírez de Arellano y un grupo de investigadores de la UNAM y de ingenieros de la CFE condujeron a modificar profundamente los criterios de diseño de presas de tierra y enrocamientos aceptados en escala mundial. Por la publicación, en junio de 1967, de un destacado artículo técnico sobre el comportamiento de la presa El Infiernillo, Raúl J. Marsal y Luis Ramírez de Arellano recibieron el premio Middlebrooks 1968 de la American Society of Civil Engineers de Estados Unidos. Muchos de los resultados obtenidos respecto a estos temas fueron posteriormente publicados en el libro Presas de tierra y enrocamientos (1983), editado por Marsal y Daniel Reséndiz, siendo Luis Ramírez de Arellano uno de los coautores. Esta obra ha sido utilizada como libro de texto en universidades nacionales, latinoamericanas y europeas. Además de la presa El Infiernillo (López Mateos), Ramí- rez de Arellano participó en la planeación y construcción de numerosas obras hidroeléctricas, entre las que destacan Malpaso (Nezahualcóyotl), La Angostura (Belisario Domínguez) y Chicoasén (Moreno Torres). Él evocaba con un orgullo particular la audacia con la que se realizó bajo su dirección el dificultoso cierre de los túneles de desvío de la presa La Angostura.
En 1976 fue nombrado coordinador ejecutivo de la planta Río Escondido (Coahuila), la primera gran planta carboeléctrica del país (1,200 MW) construida por la CFE. A pesar de presentar dificultades e innovaciones técnicas importantes, incluyendo la construcción de un estanque de enfriamiento de 300 ha, la obra fue llevada a buen término en el plazo previsto. Este gran éxito fue reconocido al ser nombrado Luis Ramírez de Arellano subdirector de Construcción de la CFE en 1980. Desde ese año y hasta 1983 fue responsable de la Coordinación de Desarrollos Carboeléctricos de la CFE, y entre 1983 y 1984 ocupó, durante un periodo de año y medio, la dirección del Proyecto Nucleoeléctrico Laguna Verde. En febrero de 1989 fue nombrado gerente de la Coordinación de Grandes Proyectos (Guadalajara y Monterrey) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). De 1989 a 1995 supervisó la construcción de las presas El Cuchillo (Nuevo León) y Calderón (Jalisco), y del acueducto CalderónGuadalajara. De marzo de 1995 a octubre de 1996 ocupó el puesto de jefe del Consejo Consultivo Técnico de la Subdirección General Técnica de la Conagua. En los años siguientes, hasta 2001, su actividad se desarrolló dentro de la misma Conagua como asesor del director general, gerente técnico de la Coordinación de Proyectos para Suministro de Agua y Saneamiento del Valle de México y asesor del subdirector general de Programación. De mayo de 2001 a septiembre de 2002, Luis Ramírez de Arellano aceptó un nuevo reto: asesorar al director general de Aeropuertos y Servicios Auxiliares en la evaluación, junto con el Instituto de Ingeniería de la UNAM, de la problemática geotécnica existente para la construcción de un nuevo aeropuerto para la capital mexicana en los sitios de Texcoco y Tizayuca. El proyecto no llegó a realizarse en ese momento, pero el dinamismo de Luis Ramírez de Arellano contribuyó a dejar un acervo técnico sólido que resulta de gran utilidad en la actualidad, al retomarse los estudios para el aeropuerto en la zona federal del ex Lago de Texcoco. De 2006 a 2013 siguió activo, a pesar de sus incipientes problemas de salud, como asesor del ingeniero Eugenio Laris en la CFE, hasta su fallecimiento ocurrido el 13 de agosto de 2013. La Sociedad Mexicana de Ingeniería Geotécnica rindió un sentido homenaje a Luis Ramírez de Arellano en su Asamblea General del 18 de febrero de 2014 en presencia de sus familiares y amigos, con presentaciones emotivas de Enrique Santoyo Villa, Juan Jacobo Schmitter y Gabriel Auvinet Guichard
Luis Ramírez de Arellano nació en 1932 en la Ciudad de México. Ingresó en 1950 a la entonces Escuela Nacional de Ingenieros y obtuvo su título profesional en 1954. Entre 1955 y 1956 cursó la maestría en Mecánica de suelos en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, y obtuvo el título correspondiente bajo la dirección del profesor Arthur Casagrande, uno de los precursores más reconocidos de la mecánica de suelos mundial. De 1960 a 1976 fue investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde colaboró con el profesor Raúl J. Marsal. En 1965 volvió a la Universidad de Harvard durante un periodo escolar para ocupar el cargo de asistente de Arthur Casagrande. De 1967 a 1975 impartió la cátedra de Laboratorio de mecánica de suelos en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Los estudiantes que cursaron esta asignatura quedaron impresionados por la excepcional energía y el gran espíritu innovador de Luis Ramírez de Arellano, quien renovó totalmente el laboratorio de enseñanza con equipo desarrollado en el país e incluyó en el temario de la materia muchos nuevos temas, como las pruebas de campo y la instrumentación de obras térreas. En 1969 le fue encargada a México la organización del Séptimo Congreso Internacional de Mecánica de Suelos e Ingeniería de Cimentaciones, máximo encuentro técnico de la especialidad en el mundo. Al fallecer el doctor Nabor Carrillo Flores, la presidencia del Comité Organizador pasó al ingeniero Enrique Tamez, y Luis Ramírez de Arellano aceptó el demandante puesto de secretario del Comité. Superando todo tipo de dificultades, Luis Ramírez de Arellano logró que ese congreso fuera un gran éxito que ha dejado un recuerdo inolvidable entre los miembros de la Sociedad Internacional. Durante el periodo 1971-1972, el ingeniero y catedrático tuvo también una participación destacada en las actividades de la comunidad geotécnica nacional como vicepresidente de la III Mesa Directiva (1971-1972) de la Sociedad Mexicana de Mecánica de Suelos, siendo presidente el ingeniero Alfonso Rico Rodríguez. Su actividad como investigador y maestro no constituyó un obstáculo para que, paralelamente, Luis Ramírez de Arellano se involucrara directamente en el diseño y construcción de múltiples obras geotécnicas de gran importancia para el país. De 1960 a 1969 colaboró con la oficina de Mecánica de Suelos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y de 1969 a 1975 encabezó el Departamento de Estudios Experimentales (hoy GEIC) de la misma CFE. Durante este largo periodo, se encargó de la supervisión técnica de las presas a cargo de la comisión. Con Raúl J. Marsal realizó investigaciones profundas sobre las propiedades de los materiales granulares recurriendo a equipos de laboratorio de gran tamaño diseñados en el país. Ramírez de Arellano se interesó particularmente en la compresibilidad de los materiales granulares evaluada en un odómetro gigante de 1 m2 de sección transversal para materiales con partículas de hasta 20 cm de diámetro. Otro tema de investigación del grupo de Marsal fue la evaluación in situ del comportamiento mecánico de presas de tierra mediante instrumentos novedosos en cuyo diseño Luis Ramírez de Arellano intervino con gran creatividad. Con los resultados obtenidos por Marsal, Ramírez de Arellano y un grupo de investigadores de la UNAM y de ingenieros de la CFE condujeron a modificar profundamente los criterios de diseño de presas de tierra y enrocamientos aceptados en escala mundial. Por la publicación, en junio de 1967, de un destacado artículo técnico sobre el comportamiento de la presa El Infiernillo, Raúl J. Marsal y Luis Ramírez de Arellano recibieron el premio Middlebrooks 1968 de la American Society of Civil Engineers de Estados Unidos. Muchos de los resultados obtenidos respecto a estos temas fueron posteriormente publicados en el libro Presas de tierra y enrocamientos (1983), editado por Marsal y Daniel Reséndiz, siendo Luis Ramírez de Arellano uno de los coautores. Esta obra ha sido utilizada como libro de texto en universidades nacionales, latinoamericanas y europeas. Además de la presa El Infiernillo (López Mateos), Ramí- rez de Arellano participó en la planeación y construcción de numerosas obras hidroeléctricas, entre las que destacan Malpaso (Nezahualcóyotl), La Angostura (Belisario Domínguez) y Chicoasén (Moreno Torres). Él evocaba con un orgullo particular la audacia con la que se realizó bajo su dirección el dificultoso cierre de los túneles de desvío de la presa La Angostura.
En 1976 fue nombrado coordinador ejecutivo de la planta Río Escondido (Coahuila), la primera gran planta carboeléctrica del país (1,200 MW) construida por la CFE. A pesar de presentar dificultades e innovaciones técnicas importantes, incluyendo la construcción de un estanque de enfriamiento de 300 ha, la obra fue llevada a buen término en el plazo previsto. Este gran éxito fue reconocido al ser nombrado Luis Ramírez de Arellano subdirector de Construcción de la CFE en 1980. Desde ese año y hasta 1983 fue responsable de la Coordinación de Desarrollos Carboeléctricos de la CFE, y entre 1983 y 1984 ocupó, durante un periodo de año y medio, la dirección del Proyecto Nucleoeléctrico Laguna Verde. En febrero de 1989 fue nombrado gerente de la Coordinación de Grandes Proyectos (Guadalajara y Monterrey) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). De 1989 a 1995 supervisó la construcción de las presas El Cuchillo (Nuevo León) y Calderón (Jalisco), y del acueducto CalderónGuadalajara. De marzo de 1995 a octubre de 1996 ocupó el puesto de jefe del Consejo Consultivo Técnico de la Subdirección General Técnica de la Conagua. En los años siguientes, hasta 2001, su actividad se desarrolló dentro de la misma Conagua como asesor del director general, gerente técnico de la Coordinación de Proyectos para Suministro de Agua y Saneamiento del Valle de México y asesor del subdirector general de Programación. De mayo de 2001 a septiembre de 2002, Luis Ramírez de Arellano aceptó un nuevo reto: asesorar al director general de Aeropuertos y Servicios Auxiliares en la evaluación, junto con el Instituto de Ingeniería de la UNAM, de la problemática geotécnica existente para la construcción de un nuevo aeropuerto para la capital mexicana en los sitios de Texcoco y Tizayuca. El proyecto no llegó a realizarse en ese momento, pero el dinamismo de Luis Ramírez de Arellano contribuyó a dejar un acervo técnico sólido que resulta de gran utilidad en la actualidad, al retomarse los estudios para el aeropuerto en la zona federal del ex Lago de Texcoco. De 2006 a 2013 siguió activo, a pesar de sus incipientes problemas de salud, como asesor del ingeniero Eugenio Laris en la CFE, hasta su fallecimiento ocurrido el 13 de agosto de 2013. La Sociedad Mexicana de Ingeniería Geotécnica rindió un sentido homenaje a Luis Ramírez de Arellano en su Asamblea General del 18 de febrero de 2014 en presencia de sus familiares y amigos, con presentaciones emotivas de Enrique Santoyo Villa, Juan Jacobo Schmitter y Gabriel Auvinet Guichard
miércoles, 21 de enero de 2015
Modificaciones a las Normas Técnicas Complementarias para Diseño y Construcción de Cimentaciones del RCDF
En esta nota se hace un resumen de los cambios
más significativos que se proponen a
las Normas Técnicas Complementarias para
Diseño y Construcción de Cimentaciones del
Reglamento de Construcciones para el Distrito
Federal, sin hacer comentarios u observaciones
a ellos; éstos se dejan al lector. El
único objetivo es difundir entre la comunidad
geotécnica lo que se prevé serán las modificaciones
a dichas normas.
En este trabajo se presentan conceptos básicos acerca
del cálculo fraccional y la reología fraccionaria utilizados
en el estudio del comportamiento viscoelástico
de materiales, así como la aplicación de dicha metodología
en la modelación del fenómeno de creep. La solución de una
ecuación diferencial fraccionaria que modela tal fenómeno
es planteada a través del modelo reológico fraccionario de
Burgers. Como se sabe, la reología ha sido de mucha utilidad
en el estudio del comportamiento viscoelástico de materiales
empleados en ingeniería y muchas otras disciplinas.
En años recientes las ecuaciones diferenciales fraccionarias
han cobrado un creciente interés, debido a que permiten
modelar fenómenos físicos de cierta complejidad
empleando pocos parámetros y con cierta sencillez, a diferencia
de las ecuaciones diferenciales clásicas que requerían
muchos más parámetros para llevar a cabo la misma
tarea.
Para probar la eficacia de los modelos reológicos y las
ecuaciones diferenciales fraccionarias, en este trabajo se
planteó una serie de ensayes de creep sobre muestras de
arcilla reconstituida en laboratorio. Las curvas de deformación-tiempo
obtenidas de esta manera fueron reproducidas
adecuadamente utilizando la solución de la ecuación diferencial
fraccionaria que modela el fenómeno mencionado
empleando un mínimo de parámetros. Se concluye que las
ecuaciones diferenciales fraccionarias tienen un gran potencial
para modelar fenómenos complejos como el de creep
en suelos y que pueden ser muy útiles para determinar parámetros
físicos relacionados con los materiales en estudio.
Por último, se hace la recomendación de que los ingenieros
utilicen este tipo de herramientas matemáticas que facilitan
la modelación y solución de problemas que se presentan
en la especialidad
más significativos que se proponen a
las Normas Técnicas Complementarias para
Diseño y Construcción de Cimentaciones del
Reglamento de Construcciones para el Distrito
Federal, sin hacer comentarios u observaciones
a ellos; éstos se dejan al lector. El
único objetivo es difundir entre la comunidad
geotécnica lo que se prevé serán las modificaciones
a dichas normas.
En este trabajo se presentan conceptos básicos acerca
del cálculo fraccional y la reología fraccionaria utilizados
en el estudio del comportamiento viscoelástico
de materiales, así como la aplicación de dicha metodología
en la modelación del fenómeno de creep. La solución de una
ecuación diferencial fraccionaria que modela tal fenómeno
es planteada a través del modelo reológico fraccionario de
Burgers. Como se sabe, la reología ha sido de mucha utilidad
en el estudio del comportamiento viscoelástico de materiales
empleados en ingeniería y muchas otras disciplinas.
En años recientes las ecuaciones diferenciales fraccionarias
han cobrado un creciente interés, debido a que permiten
modelar fenómenos físicos de cierta complejidad
empleando pocos parámetros y con cierta sencillez, a diferencia
de las ecuaciones diferenciales clásicas que requerían
muchos más parámetros para llevar a cabo la misma
tarea.
Para probar la eficacia de los modelos reológicos y las
ecuaciones diferenciales fraccionarias, en este trabajo se
planteó una serie de ensayes de creep sobre muestras de
arcilla reconstituida en laboratorio. Las curvas de deformación-tiempo
obtenidas de esta manera fueron reproducidas
adecuadamente utilizando la solución de la ecuación diferencial
fraccionaria que modela el fenómeno mencionado
empleando un mínimo de parámetros. Se concluye que las
ecuaciones diferenciales fraccionarias tienen un gran potencial
para modelar fenómenos complejos como el de creep
en suelos y que pueden ser muy útiles para determinar parámetros
físicos relacionados con los materiales en estudio.
Por último, se hace la recomendación de que los ingenieros
utilicen este tipo de herramientas matemáticas que facilitan
la modelación y solución de problemas que se presentan
en la especialidad
viernes, 3 de octubre de 2014
Compactación dinámica de la presa Peñitas
El sitio de la presa se localiza en una región de alta sismicidad; el estrato superficial hasta de
6 m de espesor en la margen derecha es de arena suelta y subyacen otros lentes de arenas sueltas. Por ello se decidió mejorar el subsuelo mediante compactación dinámica. En este artículo se describen las pruebas de campo realizadas para verificar la profundidad de in- fluencia de este procedimiento de compactación.
presa La Angostura, construida en 1975.
El eje de la cortina se ubicó aprovechando una isla en la parte izquierda del cauce del río; la exploración del sitio se realizó con pruebas de penetración estándar (SPT) y se complementó con pruebas de permeabilidad Lefranc. El subsuelo del sitio está constituido por aluvión grueso con es- casos suelos finos; a lo largo del eje de la presa los depósitos aluviales, que en la parte central del cauce alcanzan los 57 m de profundidad, son de arenas finas a medias con lentes de gravas y boleos; la roca sobre la que descansa el aluvión es una secuencia de areniscas y lutitas. En la figura 1 se ilustra un sondeo típico del aluvión en el que la permeabilidad varió entre 10-2 a 10-3 cm/s.
Considerando que el sitio de la presa se localiza en una región de alta sismicidad, que el estrato superficial hasta de 6 m de espesor en la margen derecha es de arena suelta y que subyacen otros lentes de arenas sueltas, se decidió mejorar el subsuelo mediante compactación dinámica. En este artículo se describen las pruebas de campo realizadas para verificar la profundidad de influencia de este procedimiento de compactación.
PROCEDIMIENTO DE COMPACTACIÓN
Se utilizaron dos equipos para densificar el aluvión: a) un trípode (un bloque de acero de 2.7 × 2.7 m de base) autopro- pulsado, ensamblado con tubos de acero y equipado con un malacate capaz de levantar una masa de 37 t que soltaba en caída libre desde de 27 m de altura; y b) una grúa Bucyrus- Erie, bloque de acero de 2 × 2 m, con una masa de 15 t que soltaba en caída libre desde 20 m de altura. El trípode fue traído de Francia, la grúa estaba disponible en el país.
Sondeos de penetración con cono dinámico.
Se realizaron con un cono no recuperable de 6 cm de diámetro y ángulo de punta de 60°, seguido por un tramo cilíndrico de 5 mm; el cono se montaba en la punta de una columna de barras de la norma BX, las cuales se engrasaban a medida que penetraban para reducir la fricción lateral. La energía de hincado fue la aplicada en la prueba de penetración estándar, con frecuencia de 35 a 40 golpes por minuto; se registró el número de golpes para cada 20 cm de penetración, lo que se adoptó como indicador de la resistencia a la penetración.
Sondeos de penetración con cono dinámico
Se realizaron con un cono no recuperable de 6 cm de diáme- tro y ángulo de punta de 60°, seguido por un tramo cilíndrico de 5 mm; el cono se montaba en la punta de una columna de barras de la norma BX, las cuales se engrasaban a medida que penetraban para reducir la fricción lateral. La energía de hincado fue la aplicada en la prueba de penetración estándar, con frecuencia de 35 a 40 golpes por minuto; se registró el número de golpes para cada 20 cm de penetración, lo que se adoptó como indicador de la resistencia a la penetración.
6 m de espesor en la margen derecha es de arena suelta y subyacen otros lentes de arenas sueltas. Por ello se decidió mejorar el subsuelo mediante compactación dinámica. En este artículo se describen las pruebas de campo realizadas para verificar la profundidad de in- fluencia de este procedimiento de compactación.
presa La Angostura, construida en 1975.
El eje de la cortina se ubicó aprovechando una isla en la parte izquierda del cauce del río; la exploración del sitio se realizó con pruebas de penetración estándar (SPT) y se complementó con pruebas de permeabilidad Lefranc. El subsuelo del sitio está constituido por aluvión grueso con es- casos suelos finos; a lo largo del eje de la presa los depósitos aluviales, que en la parte central del cauce alcanzan los 57 m de profundidad, son de arenas finas a medias con lentes de gravas y boleos; la roca sobre la que descansa el aluvión es una secuencia de areniscas y lutitas. En la figura 1 se ilustra un sondeo típico del aluvión en el que la permeabilidad varió entre 10-2 a 10-3 cm/s.
Considerando que el sitio de la presa se localiza en una región de alta sismicidad, que el estrato superficial hasta de 6 m de espesor en la margen derecha es de arena suelta y que subyacen otros lentes de arenas sueltas, se decidió mejorar el subsuelo mediante compactación dinámica. En este artículo se describen las pruebas de campo realizadas para verificar la profundidad de influencia de este procedimiento de compactación.
Se utilizaron dos equipos para densificar el aluvión: a) un trípode (un bloque de acero de 2.7 × 2.7 m de base) autopro- pulsado, ensamblado con tubos de acero y equipado con un malacate capaz de levantar una masa de 37 t que soltaba en caída libre desde de 27 m de altura; y b) una grúa Bucyrus- Erie, bloque de acero de 2 × 2 m, con una masa de 15 t que soltaba en caída libre desde 20 m de altura. El trípode fue traído de Francia, la grúa estaba disponible en el país.
Sondeos de penetración con cono dinámico.
Se realizaron con un cono no recuperable de 6 cm de diámetro y ángulo de punta de 60°, seguido por un tramo cilíndrico de 5 mm; el cono se montaba en la punta de una columna de barras de la norma BX, las cuales se engrasaban a medida que penetraban para reducir la fricción lateral. La energía de hincado fue la aplicada en la prueba de penetración estándar, con frecuencia de 35 a 40 golpes por minuto; se registró el número de golpes para cada 20 cm de penetración, lo que se adoptó como indicador de la resistencia a la penetración.
Sondeos de penetración con cono dinámico
Se realizaron con un cono no recuperable de 6 cm de diáme- tro y ángulo de punta de 60°, seguido por un tramo cilíndrico de 5 mm; el cono se montaba en la punta de una columna de barras de la norma BX, las cuales se engrasaban a medida que penetraban para reducir la fricción lateral. La energía de hincado fue la aplicada en la prueba de penetración estándar, con frecuencia de 35 a 40 golpes por minuto; se registró el número de golpes para cada 20 cm de penetración, lo que se adoptó como indicador de la resistencia a la penetración.
viernes, 22 de agosto de 2014
Preconfinamiento de una excavación
El preconfinamiento es un sistema masivo de perforaciones de pequeño diámetro desde el
frente de excavación de un túnel, o a partir del nivel de plataforma de trabajo previo a la
excavación de una subestructura. En cada perforación se coloca un elemento que puede to-
mar fuerzas de tensión, y la perforación se llena de lechada cemento:agua. Las aplicaciones
pueden ser temporales o permanentes.
Los suelos o rocas no sólo están sujetos a esfuerzos provocados por incrementos de carga; durante las ex- cavaciones, el alivio de esfuerzos (desconfinamiento) genera tensiones (expansiones) y éstas, a su vez, ocasionan reducción de la resistencia. En el caso de excavaciones en suelos blandos compresibles, el alivio de esfuerzos puede causar una emersión general de la estructura y del fondo de excavación, por ejemplo, en pasos vehiculares deprimidos. Para contrarrestar estos efectos, existe una tecnología uti- lizada desde hace más de 25 años en Europa que empezó como aplicación para el sostenimiento y refuerzo de frentes de excavación de túneles excavados con método convencio- nal: el preconfinamiento o preconsolidación del suelo por medio de pernos o anclas en fibra de vidrio (D. Dias, 1999; D. Subrin, 2002; V. Trompille, 2003; P. Lunardi, 2008; A. Corba, 2010). La primera aplicación “certificada” fue en 1988, en el túnel Talleto e Caprenne de la línea de ferrocarril Roma-Florencia, y ahora se extiende a excavaciones de sub- estructuras, como el caso de la Torre Odéon, en Mónaco.
Los suelos o rocas no sólo están sujetos a esfuerzos provocados por incrementos de carga; durante las ex- cavaciones, el alivio de esfuerzos (desconfinamiento) genera tensiones (expansiones) y éstas, a su vez, ocasionan reducción de la resistencia. En el caso de excavaciones en suelos blandos compresibles, el alivio de esfuerzos puede causar una emersión general de la estructura y del fondo de excavación, por ejemplo, en pasos vehiculares deprimidos. Para contrarrestar estos efectos, existe una tecnología uti- lizada desde hace más de 25 años en Europa que empezó como aplicación para el sostenimiento y refuerzo de frentes de excavación de túneles excavados con método convencio- nal: el preconfinamiento o preconsolidación del suelo por medio de pernos o anclas en fibra de vidrio (D. Dias, 1999; D. Subrin, 2002; V. Trompille, 2003; P. Lunardi, 2008; A. Corba, 2010). La primera aplicación “certificada” fue en 1988, en el túnel Talleto e Caprenne de la línea de ferrocarril Roma-Florencia, y ahora se extiende a excavaciones de sub- estructuras, como el caso de la Torre Odéon, en Mónaco.
La presente nota técnica no incluye elementos estructu-
rales reductores de expansión (L. Zeevaert, 1973), sino que
básicamente trata elementos que pueden ser considerados
para mejoramiento de suelos, como un sistema masivo –es
decir, un sistema en el que se busca el trabajo en grupo de los
elementos– de perforaciones de pequeño diámetro desde el
frente de excavación de un túnel (de una longitud que puede
oscilar entre 10 y 30 m), o a partir del nivel de plataforma
de trabajo previo a la excavación de una subestructura (en
casos prácticos, hasta 50 m). En cada perforación se coloca
un elemento que puede tomar fuerzas de tensión, y cada una
de ellas se llena de lechada cemento:agua. Por lo general, el
elemento estructural es de fibra de vidrio. Las aplicaciones
pueden ser temporales o permanentes.
Con los elementos incorporados en la masa de suelo o
roca se mejoran las propiedades mecánicas, lo que aumenta
la resistencia y se reducen las deformaciones.
Es importante destacar que estos conceptos son aplicacio-
nes generales, y que cada proyecto debe estudiarse de forma
particular y ser diseñado para cumplir con los objetivos que
se planteen.
Tratándose de excavaciones, la fibra de vidrio es un mate-
rial ideal, ya que posee una resistencia a la tensión superior
al acero de refuerzo (indicativamente de 1,000 MPa, contra
los 480 MPa del acero) y una menor resistencia al corte, lo
que facilita su destrucción, ya sea con retroexcavadora, jum-
bos o martillo de ataque puntual. Además, la fibra de vidrio
es un material elástico que permite que, una vez colocadas
las anclas en la perforación, éstas no tengan límite en defor-
marse a causa de las solicitaciones que se presenten.
viernes, 25 de julio de 2014
Estudio numérico del comportamiento dinámico de las inclusiones rígidas
En este trabajo se estudian las modificaciones de los movimientos en campo libre por la pre-
sencia de un grupo de inclusiones rígidas embebidas en los depósitos blandos de la Ciudad
de México. La investigación se llevó a cabo mediante la aplicación de modelos numéricos
tridimensionales, y de los resultados se derivaron conclusiones generales respecto al compor-
tamiento sísmico del sistema.
INTRODUCCIÓN
El objetivo principal del sistema de cimentación a base de inclusiones rígidas es reducir los asentamientos totales y di- ferenciales sin necesidad de reforzar la superestructura o uti- lizar soluciones más costosas (pilotes de fricción, pilotes de punta, cajones de cimentación) o que consuman demasiadotiempo (precarga). El sistema está constituido por dos ele- mentos principales: a) un grupo de inclusiones rígidas, res- ponsables de transferir cargas a estratos más competentes, y b) una plataforma de transferencia, generalmente construida con materiales granulares, capaz de transmitir parte de las cargas superficiales a la cabeza de las inclusiones. También es posible incluir capiteles para incrementar el área de con- tacto entre las inclusiones y la plataforma de distribución, y geosintéticos para hacer el mecanismo de transferencia más eficiente (véase figura 1).
El objetivo principal del sistema de cimentación a base de inclusiones rígidas es reducir los asentamientos totales y di- ferenciales sin necesidad de reforzar la superestructura o uti- lizar soluciones más costosas (pilotes de fricción, pilotes de punta, cajones de cimentación) o que consuman demasiadotiempo (precarga). El sistema está constituido por dos ele- mentos principales: a) un grupo de inclusiones rígidas, res- ponsables de transferir cargas a estratos más competentes, y b) una plataforma de transferencia, generalmente construida con materiales granulares, capaz de transmitir parte de las cargas superficiales a la cabeza de las inclusiones. También es posible incluir capiteles para incrementar el área de con- tacto entre las inclusiones y la plataforma de distribución, y geosintéticos para hacer el mecanismo de transferencia más eficiente (véase figura 1).
Geosintético
(opcional)
Capiteles (opcional)
Inclusiones rígidas
Capiteles (opcional)
Inclusiones rígidas
Cargas superficiales
Plataforma de transferencia
Suelo blando Estrato duro
Plataforma de transferencia
Suelo blando Estrato duro
La principal diferencia respecto a los sistemas convencio-
nales a base de pilotes radica en que las inclusiones no están
ligadas a la superestructura; esto conlleva a reducciones en
el costo de la cimentación, y contribuye a la reciente popu-
laridad del sistema. Particularmente en la Ciudad de México
podemos notar el uso de inclusiones cilíndricas de concreto
simple coladas in situ para el control de hundimientos totales
y diferenciales en estructuras y edificaciones medianas (Au-
vinet y Rodríguez, 2006).
CARACTERIZACIÓN DEL SITIO
El sitio seleccionado para representar las condiciones es- tratigráficas en las modelaciones numéricas corresponde al predio donde se edificó la sede de la Secretaría de Co- municaciones y Transportes. Respecto a la zonificación geotécnica de la ciudad, el sitio se encuentra ubicado en la Zona III o Zona del Lago (véase figura 2), caracterizada por la presencia de arcillas blandas de considerable espe- sor. En este sitio, las propiedades estáticas y dinámicas del subsuelo se modifican a través del tiempo a causa del hundimiento regional (Ovando et al., 2007). Por tal motivo, las condiciones estratigráficas fueron definidas a partir de una campaña de exploración congruente con la ocurrencia del sismo seleccionado, una campaña llevada a cabo 16 me- ses después del terremoto (Jaime et al., 1987). A partir del estudio de la información disponible se definió una estrati- grafía simplificada para su empleo en los presentes análisis, la cual se resume en la tabla 1. Los valores del módulo
Acciones dinámicas
El sitio seleccionado para representar las condiciones es- tratigráficas en las modelaciones numéricas corresponde al predio donde se edificó la sede de la Secretaría de Co- municaciones y Transportes. Respecto a la zonificación geotécnica de la ciudad, el sitio se encuentra ubicado en la Zona III o Zona del Lago (véase figura 2), caracterizada por la presencia de arcillas blandas de considerable espe- sor. En este sitio, las propiedades estáticas y dinámicas del subsuelo se modifican a través del tiempo a causa del hundimiento regional (Ovando et al., 2007). Por tal motivo, las condiciones estratigráficas fueron definidas a partir de una campaña de exploración congruente con la ocurrencia del sismo seleccionado, una campaña llevada a cabo 16 me- ses después del terremoto (Jaime et al., 1987). A partir del estudio de la información disponible se definió una estrati- grafía simplificada para su empleo en los presentes análisis, la cual se resume en la tabla 1. Los valores del módulo
Las acciones dinámicas se derivaron de la componente
N90E del terremoto del 19 de septiembre de 1985 en Mi-
choacán: movimiento de subducción con una magnitud
ML = 8.1, y epicentro a 425 km del sitio en estudio. El
movimiento registrado en la superficie fue deconvuelto a
la misma elevación que la base de los modelos de FLAC,
empleando el código SHAKE (Schnabel et al., 1972), el
cual considera al suelo como un material viscoelástico,
y el comportamiento no lineal es modelado mediante el
método lineal equivalente. La historia de aceleraciones
resultante fue transformada en una historia de esfuerzos, la
cual se aplicó en la base para excitar los modelos, debido
a que el uso de una historia de aceleraciones provocaría la
anulación de la frontera absorbente empleada. En Mejía y
Dawson (2006) pueden consultarse detalles del procedi-
miento para generar las acciones dinámicas a partir de un
análisis de deconvolución.
ANÁLISIS NUMÉRICOS
ANÁLISIS NUMÉRICOS
Casos analizados
Para identificar la influencia de las inclusiones rígidas en la respuesta sísmica del sitio, se llevaron a cabo los análisis presentados en la tabla 2. El sistema puede esquematizarse como se muestra en la figura 3. En este caso, los rellenos superficiales actúan como la plataforma de transferencia, ya que éstos poseen una rigidez superior respecto a los suelos blandos subyacentes.
En la figura 4 se muestra la malla de diferencias finitas de
uno de los modelos numéricos implementados. Se utiliza-
ron 48,000 zonas, refinando considerablemente el área de
20 × 20 m reforzada por las inclusiones, la cual coincide
con la planta de la estructura en superficie. La naturaleza
semiinfinita del depósito de suelo se representó mediante
condiciones de frontera dinámicas especiales; en la base de
los modelos se aplicó una frontera absorbente y a sus costa-
dos, fronteras de campo libre (el manual de FLAC describe
dichas condiciones de frontera).
Las inclusiones rígidas fueron implementadas en los mode-
los numéricos mediante elementos estructurales contenidos
en FLAC, particularmente los elementos viga. Dichos ele-
mentos fueron elegidos por sobre las inclusiones modeladas
a partir de zonas sólidas debido a que estas últimas tienden a
requerir una elevada discretización para reproducir adecua-
damente la rigidez a flexión, conducen a mallas muy finas
y ocasionan tiempos de cálculo excesivos (Mánica, 2013).
Para identificar la influencia de las inclusiones rígidas en la respuesta sísmica del sitio, se llevaron a cabo los análisis presentados en la tabla 2. El sistema puede esquematizarse como se muestra en la figura 3. En este caso, los rellenos superficiales actúan como la plataforma de transferencia, ya que éstos poseen una rigidez superior respecto a los suelos blandos subyacentes.
Modelo numérico del depósito de suelo
Elementos estructurales
CONCLUSIONES
Referencias
En este artículo se describió la implementación de una se-
rie de modelos numéricos para evaluar la influencia de las
inclusiones rígidas en la respuesta sísmica de un sitio. Los
resultados muestraron que las inclusiones por sí solas no son
capaces de modificar en forma considerable la respuesta del
terreno.
viernes, 11 de julio de 2014
Alcanzar un desarrollo basado en los anhelos colectivos de justicia
Javier Barros Sierra
En México, acceder a la educación
superior es un privilegio que nos obliga a realizar las tareas que emprendamos
con dedicación, honestidad y sentido social. Javier Barros Sie- rra lo creía
así; su trayectoria muestra la con- gruencia entre su pensamiento y su
quehacer.
PRIMEROS AÑOS
Su padre fue José Barros Olmedo, quien
creció dentro de una familia acomodada con una formación rígida; su madre,
María de Jesús Sierra Mayora, fue hija de Justo Sierra Mén- dez, una de las
mentes más claras del siglo XIX mexicano, a cuyo hogar acudían escritores,
artistas y pensadores de diversas generaciones. Si bien el matrimonio Barros
Sierra tuvo una posición desahogada durante los primeros años, por varias
razones ligadas a la época en la que le tocó vivir perdió buena parte de sus
bienes, de suerte que a Javier Ba- rros le tocaron años de estrechez económica
y esto contribu- yó a templar su carácter y a conocer mejor a su país.
Su vida escolar
Se formó en instituciones públicas: cursó
la primaria en la es- cuela “Alberto Correa”, la educación media en la
Secundaria núm. 3 y la media superior en la Preparatoria Nacional. Tenía 19
años cuando comenzó el periodo cardenista; seguramente lo marcó como a muchos
de sus contemporáneos, pues a lo largo de su vida mantuvo su admiración por
Lázaro Cárdenas del Río.
SU LABOR COMO CONSTRUCTOR
A finales de 1946, Javier Barros fundó,
junto con un grupo de jóvenes ingenieros (Bernardo Quintana, Raúl Sandoval,
Fernando Hiriart y Raúl Marsal) la empresa constructora In- genieros Civiles
Asociados (ICA). Su labor estuvo dirigida sobre todo al diseño estructural.
EL FUNCIONARIO PÚBLICO
Javier Barros dejó la gerencia y en
general su trabajo como constructor cuando fue nombrado por la Junta de
Gobierno de la UNAM director de la Escuela de Ingenieros en 1955; en 1957 tuvo
que renunciar para cumplir una nueva enco- mienda: la reestructuración que le
solicitó Adolfo López Mateos (1958-1964) de la Secretaría de Comunicaciones y
obras Públicas; ésta se desdobló para formar la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes y la de Obras Públicas (SOP), de la que fue secretario durante ese
periodo presidencial. En- tonces vendió sus acciones de ICA y dejó su
colaboración con ECSA, pues consideraba que tener vínculos de interés con es-
tas empresas era éticamente incompatible con su nuevo cargo.
Durante la gestión de Barros Sierra se
construyeron, por ejemplo, las carreteras México-Puebla, Querétaro-Celaya y la
primera parte de la México-Pachuca; además se hicieron importantes trabajos de
conservación en la red caminera del país, al reconstruirse 1,614 kilómetros de
carreteras federales muy deteriorados o cuyos trazos hubo que adaptar a las
nuevas condiciones de circulación de vehículos.
El trabajo en la secretaría se realizó
con un sentido integral, buscando que “existiera un trato personal para que
desde los funcionarios hasta el último empleado comprendiera que forman un
equipo que labora en beneficio de México
Un año después de terminada su labor al
frente de la SOP, Barros Sierra fue invitado por Jesús Reyes Heroles, director
de Pemex, a dirigir el recién fundado Instituto Mexicano del Petróleo (IMP). Al
tomar posesión, el 1 de enero de 1966, estableció las líneas de actividad del
instituto: la investiga- ción en geología, geofísica, ingeniería petrolera,
transporte, distribución de hidrocarburos, economía petrolera, química,
refinación, petroquímica, diseño de equipo mecánico y electrónico, maquinaria y
electrónica aplicada.
EL RECTOR
Barros Sierra se fue del IMP para hacerse
cargo de la rectoría de la UNAM, dejando un grato recuerdo entre sus colabo-
radores. Fue rector de 1966 a 1970; durante ese tiempo se realizaron muchas y
muy profundas reformas. En palabras de Emilio Rosenblueth: “La universidad dejó
de tener por objeto que los profesores enseñaran; en adelante lo fue que los
alumnos aprendieran. La docencia cesaría de ser infor- mativa para tornarse
formativa. Se estructuró un sistema administrativo que hacía una enorme falta.
El rector delegó autoridad entre sus colaboradores, compartiendo con ellos las
responsabilidades” (E. Rosenblueth, “J. B. S. y las re- formas universitarias”,
en Ingeniería, p. 270). Para esto se creó la Comisión Técnica de
Planeación Universitaria y se reformó la Comisión de Estudios Administrativos.
Él entendía las cualidades de la juventud
y deseaba in- tensamente que los padres, los educadores, los gobernantes,
estuvieran a la altura de la misión que implica acompañar a los jóvenes en su
formación. No sobra repetir, escribió, “que quienes renuncian a entender a la
juventud de hoy, a sus inquietudes, muy fácilmente caen en la creencia de que
los únicos tratamientos que a ella pueden dársele son la represión y la
corrupción, sea para neutralizarlos o para utilizarla como instrumento. Se les
escapa que la única posibilidad eficaz y válida para no hablar de lo puramente
moral, es educarla”.
Y enfatizaba: “Se puede corromper a
algunos jóvenes en un minuto, reprimir a muchos en un día; pero el proceso
educativo no se completa en un mes ni en un año. Nosotros, por supuesto, hemos
escogido el camino difícil.” La clave era el diálogo como “el único camino
digno de los hombres: la razón y no la violencia; la discusión y no la injuria
o la condena, la educación y no la represión”.
Javier Barros Sierra murió a los 56 años
de edad, el 15 de agosto de 1971. En momentos difíciles como los que atra-
viesa nuestro país, es importante recordar que contamos con hombres y mujeres
ejemplares que, como él, nos guían en el camino.
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